Aneurisma Cerebral: La prevención es la clave

El aneurisma cerebral es un punto débil en un vaso sanguíneo del cerebro que se llena de sangre provocando presión sobre un tejido cerebral circundante. Su secuela más grave es un derrame cerebral (hemorragia). Por lo general, se produce en la zona baja del cerebro, causando daños, a veces, irreversibles. De ahí la importancia de conocer del tema y adoptar medidas preventivas eficaces contra esta variedad de trombosis en el cerebro.


¿Cuáles son las causas del aneurisma cerebral?


Desde el punto de vista emocional, el hecho de sufrir un aneurisma es un mensaje urgente para que dejemos de acumular penas internas, y tomemos la decisión de expresar nuestros sentimientos a las personas involucradas en lugar de guardárnoslos.

Desde el punto de vista fisiológico, se sabe que son lesiones que se desarrollan durante la vida. En otros casos, están presentes desde el nacimiento. Se han logrado especificar ciertos factores de riesgo que pueden incidir en la aparición de un aneurisma cerebral:

  • Son probables en personas con trastornos circulatorios o del tejido conjuntivo (debido posiblemente a una carencia de nutrientes o a un exceso de elementos tóxicos).
  • Presión sanguínea alta.
  • Tabaco. El cigarrillo debilita los vasos capilares, siendo el factor de riesgo modificable más poderoso que contribuye a la enfermedad.
  • Consumo  de  alcohol  y  abuso  de  drogas.Aumentan de forma importante las posibilidades de sufrir un aneurisma cerebral. La cocaína, por ejemplo, consumida con asiduidad, inflama los vasos sanguíneos y aumenta considerablemente el peligro de desarrollar esta condición.
  • Anticonceptivos orales. Este tipo de medicación puede llegar a provocar problemas graves en la circulación, pudiendo dar origen también a aneurismas cerebrales. Si los toma, debe estar atenta a cualquier señal de su cuerpo.
  • Otras lesiones en el cerebro. Puede ser un traumatismo, la arterosclerosis o una infección.
  • Una anomalía o algún tipo de enfermedad renal.Beba mucha agua y cuide sus riñones.

Aun cuando estos factores pueden aumentar el riesgo, no necesariamente son la causa de la enfermedad. Algunas personas con uno o más riesgos nunca la desarrollan, mientras que otras desarrollan la enfermedad sin tener factores de riesgo asociados.


¿Cómo identificar los síntomas?


  • Uno de los primeros síntomas del aneurisma es el dolor de cabeza extremo que sufre la persona, considerándolo el más fuerte de su vida.

Suelen ser también muy frecuentes los síntomas relacionados con la vista. Pérdida de visión, visión doble o borrosa, sensibilidad a la luz, párpados caídos, pupilas dilatadas, dolor encima o detrás del ojo o adormecimiento en un lado de la cara o el cuerpo. Dependiendo en qué parte del cerebro se produzca el aneurisma, se concentrará el síntoma en un lugar u otro.

  • Rigidez y gran dolor en el cuello, casi incontrolable.
  • Pérdida de la orientación, confusión entre cosas básicas, somnolencia constante y letargo.
  • Cuando se produce la ruptura, los síntomas van desde una cefalea intensa y súbita con pérdida de conocimiento, náuseas o vómitos, hasta el padecimiento de convulsiones o la caída en coma (casos menos frecuentes).
  • También se producen diversas manifestaciones en el habla como síntoma de alguna deficiencia o daño cerebral: no poder articular palabra o entregar mensajes incoherentes.

Tipos de aneurisma cerebral


Éste puede clasificarse por tipos o tamaños. Conocer estas clasificaciones nos puede ayudar a reaccionar mejor ante cualquier emergencia cerebrovascular. Vea el artículo completo de primeros auxilios cerebrovasculares en Ed. 117, págs. 22 y 23 del GS).


Protéjase de un aneurisma cerebral


Como no existe ninguna píldora mágica para prevenir que un vaso sanguíneo reviente en el interior del cuerpo y considerando que no hay edad para un ataque, sí hay medidas de prevención que puede seguir para reducir el riesgo de un aneurisma:


  • Baje la presión arterial: La hipertensión daña los vasos sanguíneos que se pueden obstruir o reventar. Asegúrese de chequear su presión al menos una vez cada dos años, y con más frecuencia si es mayor de 50 o si tiene antecedentes familiares de hipertensión.

  • Disminuya el consumo de sal. Es el siguiente paso hacia una presión arterial saludable, al igual que un peso adecuado. No debe consumir más de 1.500 mg de sodio al día. Lo mejor es que reemplace la sal de mesa por sal de mar que no es puro sodio.

  • Solicite que le tomen el pulso: La fibrilación atrial, una afección cardíaca que se puede detectar a través de las pulsaciones, también puede generar coágulos que migren al cerebro y provoquen un aneurisma.

  • Consuma  una  dieta  rica  en  antioxidantes (frutas y vegetales, vit. C y E). El té verde está lleno de antioxidantes, los cuales desalientan que los depósitos grasos se acumulen en las arterias.

  • Evite las grasas trans que se encuentran en snacks, aperitivos salados, galletas y otros alimentos preparados con aceites hidrogenados. Basta ya de comida chatarra.

  • Mantenga a raya la diabetes: Cuando la sangre tiene alto contenido de glucosa, los vasos sanguíneos se van dañando al punto de que puede ocurrir un accidente cerebrovascular.

  • Muévase: Los adultos físicamente activos tienen un riesgo entre 25 y 30% más bajo de padecer un accidente cerebro vascular. Hágase el espacio a diario para caminar o andar en bicicleta al menos unos 30 minutos. Todo ejercicio aeróbico es bienvenido.

  • Afine su cintura: El exceso de grasa, especialmente alrededor del abdomen, sube la presión arterial, los niveles de colesterol y de diabetes tipo 2, todos factores de riesgo de un aneurisma.

  • Beba alcohol con moderación: Beber en exceso aumenta el riesgo de ataque cerebral hasta en un 64%. Este peligro aumenta muchísimo inmediatamente después de una borrachera.


  • Diga NO al cigarrillo: Ya se sabe lo malo que es el cigarrillo, pero no está de más recordar que eleva la presión arterial, y aumenta la formación de placas arteriales y coágulos. Es decir, abre la puerta a un aneurisma. Depende de usted cerrarla.

  • Anticoagulantes naturales para prevenir la formación de coágulos


    Si bien es cierto que la aspirina es un anticoagulante, no es recomendable por los efectos secundarios que trae consigo, ya que puede provocar úlceras gastroduodenales, alergias y lesiones renales. Además, está contraindicada en casos de úlcera gástrica, asma, hemofilia, dificultades en la coagulación de la sangre, problemas hepáticos o renales y en mujeres embarazadas a partir de los 3 meses.


    Almendra, aunque sus efectos sean más lentos, es una alternativa anticoagulante natural. Consiste en comer un puñado de almendras a diario (apróx. 8). La explicación radica en que las almendras contienen una buena proporción de salicilatos, sales que contienen ácido salicílico, el principal agente activo de la aspirina al que se deben los “milagrosos” efectos de este fármaco.


    Ácidos grasos omega-3. Beneficiosos para adelgazar la sangre. Conocidos para reducir el colesterol, también nos hacen menos propensos a formar coágulos. Salmón, trucha, sardinas y caballa son algunos de los pescados que contienen omega-3.


    Alimentos ricos en vitamina E. Esta vitamina ayuda a diluir la sangre y es un antagonista de la vitamina K, la cual tiene una participación importantísima en la coagulación de la sangre. Por eso, para adelgazar la sangre, debemos buscar bloqueadores de esta vitamina. Alimentos ricos en salicilatos, como ciruelas, cerezas, arándanos, uvas, frutillas, miel, vino, sidra y frutos secos nos ayudarán a bloquearla.


    Alimentos con propiedades antibióticas naturales


    (como el ajo y la cebolla). Nos ayudarán a evitar coágulos en la sangre. Son buenas opciones de anticoagulantes naturales, ya que tienen propiedades antibacterianas naturales que matan a las bacterias del intestino que producen vitamina K.


    Fitoterapia anticoagulante:


    Passiflora incarnata. Nos ayuda a relajar los vasos sanguíneos.


    Ginkgo biloba. Mejora la circulación de la sangre, en especial, de los capilares del cerebro, aumentando su resistencia y ayudando a que no se rompan. Aparte de prevenir los derrames, evita síntomas relacionados con una mala circulación en la cabeza, como mareos y habla defectuosa.


    • Sauce, jengibre, curry, pimienta de cayena, canela, paprika, cúrcuma, menta y regaliz, todos ricos en salicilato, elemento que contiene el principio activo de la aspirina.

    • Orégano. Tiene flavonoides que ayudan a la circulación, mejoran el riego del cerebro y desarrollan la memoria.

    Gingseng. Tiene componentes antiagregantes y propiedades vasodilatadoras que mejoran la circulación de la sangre al mantener los capilares limpios y dilatados.

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